Hola, soy un perrito muy juguetón y siempre ando correteando por mi casa. Un día, mi familia me dejó un ratito solo, y en ese descuido, me accidenté. No fue nada grave, pero me corté una de mis orejitas. Aunque no fue mucho, la herida comenzó a sangrar bastante, y eso me asustó un poco.
Fue entonces cuando Misión Peluda se enteró de lo que me había pasado, y en cuanto recibieron el reporte, vinieron a ayudarme. Llegaron muy rápido, con mucha calma y cariño, y me hicieron sentir seguro. Me limpiaron la herida con mucho cuidado y me curaron, para que no tuviera más dolor ni riesgo de infección.
Ahora me encuentro mucho mejor, gracias a la ayuda de Misión Peluda y el amor de mi familia. Aunque todo fue un susto, ya estoy recuperándome y sigo con ganas de correr y jugar, pero con un poquito más de cuidado. ¡Gracias a todos los que hicieron posible que me cuidaran tan bien!