Soy Alaska, una perrita que conoció el abandono y el maltrato en la calle, donde muchas veces tuve que huir de personas que me asustaban y me hacían daño. Un día, alguien de buen corazón me rescató y me llevó a la Fundación Amigos Peluditos. Allí, me cuidaron con tanta dedicación que sentí, por primera vez, que estaba a salvo. Me esterilizaron, me libraron de pulgas y garrapatas, y poco a poco comencé a recuperar la confianza. Luego, fui llevada a la Fundación Misión Peluda, donde sigo recuperándome y esperando encontrar una familia que me quiera y me cuide para siempre.