Soy Polar, un samoyedo que vivió momentos muy difíciles. Mi antiguo dueño me dejaba solo por días y, para que no orinara tanto, incluso me quitaba el agua. Eso me generó mucha ansiedad, gastritis crónica y otros problemas de salud que cargaba como podía. Un día, Francy llegó a mi vida y, con una paciencia infinita y mucho amor, comenzó a ayudarme a sanar. Poco a poco, mis dolores fueron disminuyendo, y mis miedos se transformaron en confianza. Hoy me siento pleno y, felizmente, soy la alegría de la manada, rodeado de amigos y el cariño que siempre soñé.