Un día me encontraron en la vereda Bohemia, cojeando porque tenía una patita lastimada. Liliana y Francy se acercaron y, con mucho cuidado, me llevaron a un lugar seguro donde me ayudaron a sanar. Además de curar mi patita, me esterilizaron y me cuidaron hasta que estuve completamente recuperado. Poco después, encontré un hogar maravilloso donde ahora me rodean de cariño y cuidados. Hoy soy un perro feliz, y nunca olvidaré la ayuda que recibí cuando más la necesitaba.