Un día andaba solo por la avenida 19, sin rumbo y sin saber muy bien qué hacer. De pronto, una persona se acercó y, sin dudarlo, me recogió y me llevó con ella. Me cuidó desde el primer momento: me vacunaron, desparasitaron y esterilizaron. Poco después, me encontró una familia maravillosa que ahora es mi hogar. Me cuidan y me quieren muchísimo, y por fin tengo el amor y la seguridad que siempre soñé.